La libertad del ser-no-hacer: Vida contemplativa, un elogio de la inactividad

Fotografía tomada cerca de mi lugar de trabajo. Las flores lucían muy coloridas bajo el sol dorado de la tarde.

Nos desconectamos de la naturaleza

Otro punto que me pareció interesante es cómo los seres humanos hemos adoptado una visión instrumentalista de la naturaleza: pensamos en ella como un objeto, un algo que sólo tiene valor en tanto podamos explotarlo. 

No obstante, el autor aquí secunda a Hölderlin, quien en su obra Hiperión (1797) define al ser como una unión entre el ser humano y la naturaleza, cosa que se aleja significativamente de la individualidad que practicamos ahora, incluso viviendo en sociedad. Asimismo, Han habla de la relación humano-religión-naturaleza, y enfatiza en cómo la pérdida de la religión (dejando de lado a un Dios, y pensando más en esta unión con el Universo) refuerza la concepción utilitarista de la naturaleza, en lugar de reivindicarla como un sujeto viviente, un de esencia inactiva, como la concibe Novalis.

De ahí que Han nos invite a “romantizar el mundo” y por consiguiente, pues su romantización funciona como un encantamiento que nos permite apreciarlo desde su estado más puro de inactividad.

Me encanta mirar una vela en la oscuridad. Me lleva a otro estado de consciencia donde solo somos el silencio, el fuego y yo.

Mis reflexiones a partir de la lectura

Mientras leía este libro, encontré muchas similitudes entre la tesis del autor y mi propia forma de pensar y actuar. Si lo pienso un poco mejor, este espacio en internet llamado “Alien Curioso” fue pensado con un propósito más contemplativo. Es decir… sin objeto concreto más allá de observar mi propia evolución creativa. Solo mirarme a mí misma crear, y quizá ponerlo a la vista de lxs demás, quienes también buscan un espacio para distraerse del ajetreo y la inmediatez del internet líquido.

Sin darme cuenta, he seguido las ideas de Byung-Chul Han. Yo también me siento saturada de acciones. Mi cuerpo se agota con facilidad, y genuinamente creo que no fui diseñada para estar haciendo 24/7. Por eso, intento ser amable conmigo misma y darme pequeños descansos, pequeños momentos de solamente existir sin otro motivo. Me gusta mucho meditar, y antes solía hacerlo con mayor frecuencia (prometo que lo retomaré jiji). Quizá y solo quizá mi novio también notó esta “coincidencia”, y por eso nos obsequió el libro👀.

Además, me hizo notar que tal vez este sea el sentimiento general de la Gen Z. Estamos ya exhaustxs de un mundo y una sociedad donde constantemente se nos incita a permanecer ocupadxs siendo productivxs. Son pocas las personas de mi edad a quienes les conozco dos o más pasatiempos…y no creo que sea porque no les interesa. Lo más probable es que ni siquiera tienen tiempo o energía para poder contemplar. No tenemos un verdadero “tiempo libre” cuando nos bombardean con información efímera; los sueldos son raquíticos para la experiencia que nos solicitan en los empleos; pasamos al menos 8 horas al día trabajando, y el traslado de casa a oficina nos consume por lo menos otras 2 horas, así que llegamos a casa cuando el sol ya se ha ocultado; la vivienda y la alimentación se han encarecido, e incluso el entretenimiento se ha vuelto más costoso. El famoso FOMO nos mantiene atentos para atrapar la siguiente gran tendencia, para entonces seguir haciendo

Me parece que sí, es verdad que necesitamos recuperar la contemplación y respetar la inactividad como parte de nuestra esencia humana. Solo queda un gran pero: el contexto socioeconómico y las herramientas que tenemos a nuestra disposición para lograr una movilidad social que nos permita el espacio-tiempo para contemplar. No es lo mismo ser unx Gen Z en Latinoamérica que en Norteamérica, Europa, Asia, África u Oceanía.

En el contexto en que vivimos lxs latinoamericanxs, hablar de contemplación suena casi a una utopía, porque la infraestructura de nuestras sociedades y los mecanismos que supuestamente velan por nuestro bienestar aún no nos otorgan tal holgura, tal libertad.

Y, a pesar de todo, lxs latinxs hallamos el modo de contemplar en medio de nuestra realidad en crisis permanente: enfiestamos, celebramos, nos reímos, apreciamos a nuestros seres queridos… No lo había pensado, pero a medida que escribo lo veo. Lxs latinxs somos bastante contemplativxs. 

¿Tú qué opinas? ¿Te gustaría agregar algo a esta conversación?

Los comentarios están siempre abiertos.

Por ahora me despido, pero espero retomar el tema de la inactividad y la contemplación muy pronto.

¡Nos leemos👾!

Con cariño,

Alian. Un alien curioso, un alien de ciudad.

Páginas: 1 2 3


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *