👽Heeey, ¿cómo estás humanitx?
Aquí me tienes nuevamente, volviendo en el tiempo… y esta vez, quise aprovechar que ha sido una temporada de eventos astronómicos muy movida.
No sé si te lo imaginabas -aunque, bueno, soy un alien, es un poco obvio-, pero soy una gran fan de curiosear el universo. Me encantan la astrología y la astronomía. Yo era esa estudiante que en secundaria hizo una exposición de una hora sobre los cuásares, jajaja.
Sin embargo, no tuve oportunidad de practicar la observación astronómica a voluntad hasta el 2021, cuando adquirí mi primer telescopio.
🌃Estos días he extrañado mi pasatiempo de mirar las estrellas como no tienes idea. Es un poco difícil apreciar el cielo nocturno en una ciudad tan iluminada como la Ciudad de México, porque esta misma contaminación lumínica provoca que el cielo luzca grisáceo, y por tanto no es lo suficientemente oscuro como para realmente ver todas las estrellas a través del telescopio, salvo las más brillantes y algunos planetas. Por eso, sólo me tomo la libertad de explorar las constelaciones cuando estoy de vuelta en Hidalgo, donde el cielo abierto suele estar más limpio.
Ya que andamos astronómicos, hoy quiero contarte la historia de mi primer telescopio🔭.
¿Curiosx?
En 2021, plena pandemia y cuarentena instaurada, mi familia y yo decidimos volver a nuestra casa en Hidalgo y quedarnos allí mientras mejoraba la situación. Total, no teníamos que ir a la escuela de manera presencial, y mamá daba sus clases en línea.
Si te soy muy sincera, no fue sencillo para mí estar encerrada y tan lejos del mundo que había construido: mis amistades, mis lugares favoritos y mis sueños seguían en Ciudad de México. No teníamos muchos conocidos en Hidalgo, así que todo el tiempo me recluía en casa y me aburría infinitamente.
Aunque toda la vida he amado contemplar el cielo nocturno, no tenía ningún instrumento para disfrutar mi observación. Originalmente pensaba conseguir unos binoculares primero, y poco a poco ir aprendiendo con telescopios sencillos de montura azimutal. Hasta que vi en internet un modelo de telescopio reflector con montura ecuatorial…y me pareció lo más cool del planeta. Solo había un gran pero: el precio.
Tuvieron que pasar algunas semanas para que un amigo de mi mamá, que suele hacer muchas compras por Amazon, nos comentara que había visto un telescopio muy bueno a mitad de precio en la plataforma. Mamá me compartió el link, y el resto es historia.
Así, el 25 de junio de 2021 llegó a la puerta de mi casa un repartidor con una caja ENORME y pesada. Ese día, tuve entre mis manos el primer telescopio reflector que había visto en mi vida. Y mejor aún, era mío.


Un Celestron Astromaster, reflector de 130mm de apertura, con montura ecuatorial.



Ese mismo día me dispuse a armarlo por primera vez. Debo decir que el diseño está muy bien pensado y ejecutado para amateurs, pues me resultó bastante sencillo armarlo, incluso sin ninguna experiencia previa montando telescopios. Usarlo es bastante intuitivo.
Estaba encantada. Aprendí a manipular el buscador, a ajustar la montura acorde a mis necesidades y a enfocar las lentes. Miré cuantas estrellas encontré. Desde entonces, cada tanto tiempo, cuando vuelvo a Hidalgo, me regalo unas horas en la noche para observar.
Primero a simple vista, y después con mi telescopio.
Hasta la fecha he podido apreciar estrellas como Vega o Sirio, la Luna e incluso Júpiter, aunque este último está un poco más lejos.

Mi próxima meta es mirar Venus; y más adelante, quiero ver la Vía Láctea o una aurora boreal.
Siéndote muy sincera, siento que aún no he dominado del todo la montura ecuatorial, y quizá el hecho de que no es un telescopio electrónico (o sea, no hace un enfoque automático) hace que la curva de aprendizaje sea algo más pronunciada. Sin embargo, creo que es un gran telescopio para una principiante, y me permitió llenar esa parte de mí que adora mirar hacia arriba y saltar de emoción cuando logro enfocar lo que quería ver.
¿Por qué será que a algunos humanos nos tranquiliza ver el cielo?
Tal vez porque así recordamos que, en realidad, somos minúsculos. Nuestras vidas y nuestros problemas nos parecen taaaan grandes…pero no son más que un microsegundo frente a la longevidad del universo.
Recordar que nada es tan malo o tan imposible como parece desde nuestra perspectiva es refrescante.
Me gusta sentir que estoy viva y, aunque probablemente este universo olvidará que alguna vez existí, aun así estar viva es hermoso. Mirar el amanecer, las horas doradas del atardecer, la Luna y las estrellas, los eclipses, las nubes rosadas, las lluvias de estrellas…es hermoso. El hecho de que haya condiciones perfectas para que nosotros existamos…y como consecuencia, yo esté hoy aquí mostrándote mis fotos favoritas de mis noches de exploración. Todo eso es magia.
La vida pasa en un respiro.
Cuando uso mi telescopio, todo está en silencio. Siento que estoy sola con el universo. El mundo está muy lejos, atrás, en alguna parte. Y me siento muy libre. Puedo imaginar tantas cosas, a tantas personas entre las estrellas…veo mi pasado y mi presente, y repaso las constelaciones con mis dedos. A veces pongo música de fondo… qué romántico, ¿no?

¿Qué te pareció este pequeño storytime?🌙
Tenía ganas de compartir mi parte más nerd (si es que le puedo llamar así) contigo. Creo que este blog es mi lienzo en blanco, y te he mostrado otras facetas de mí: la música, los idiomas, la lectura y la escritura…todo eso soy yo. Pero también soy una romántica del espacio exterior.
A medida que se acerca mi cumpleaños 25, me estoy cuestionando qué significa ser adulta. Y llegué a la conclusión de que, incluso si crezco y deseo seguir aprendiendo, no pienso dejar atrás mi lado más sensible e inocente. No dejaré atrás mi curiosidad por el mundo ni mi capacidad para asombrarme de lo pequeño y lo cotidiano.
Ser adulto no significa volverse amargado automáticamente. Significa que yo decido hasta qué punto permito que el mundo me convenza de ser quien ellos esperan que yo sea. Significa también que puedo pensar en mi yo de dieciséis años, y ser la mujer que ella soñaba con ser. Y esa adolescente, sin duda, también miraba la Luna por las noches.
Por ahora me despido, pero nos veremos muy pronto por aquí.
Gracias por leer este pedacito de mí.
Con cariño,
Alian. Un alien curioso, un alien de ciudad…y un alien astronauta.



Deja un comentario