Alien Escritor: De piedras y estaciones

Todos los días entre semana –como es mi humana condena— me veo obligada a encontrarme frente a frente con mi realidad, a la que amistosamente llamo metro de la Ciudad de México. Ah, ese pequeño infierno terrenal donde parece que se me desdibuja el rostro y no devengo en más que una masa amorfa anónima. Solo una cara extraña, solo una caminante desconocida, solo una mujer joven perdida en sus pensamientos. 

Qué cómodo es el anonimato, ¿no? De vez en cuando, me relaja un poco saber que en realidad no le importo a nadie. 

Mientras espero el arribo de mi carruaje hacia el reino del Godinato, me dedico a mirar las vías de la estación en una silenciosa Línea 12 con techos altos, altos como una catedral. La omnipotencia que transmite esta ciudad sí que es sorprendente, jé. 

Las vías del tren son todas grisáceas. Hay dos rieles: uno para el tren que va hacia el este y otro para el que viaja hacia el oeste. 

Veo también muchas piedras. Demasiadas piedras. Todas son grises, frías y parecen del mismo tamaño y textura. 

Jé, como nosotros, los que viajamos a diario en este tren. 

Somos como esas rocas: nos desgasta la rutina, el tiempo y el esmog. Nos vemos cansados, tenemos las mismas caras y parecemos pequeños soldados. Estamos enfermos de ciudad. Despertamos temprano y volvemos a casa con el último rayo del sol; nos vestimos con ropa de colores aburridos para no llamar la atención y evitarnos el disgusto de atraer acosadores o ladrones. Tenemos ojeras igual de grises debajo de los ojos y escondemos la mirada triste detrás de las gafas. 

Algunas piedras las atrapan las vías, y parecen como encerradas dentro de un rectángulo. Y así, hay muchos rectángulos, uno al lado del otro. Pero las piedras que están dentro de ellos no saben que hay otras piedras en la misma situación justo a su lado, porque no las pueden ver. Están demasiado inmersas en su propia caja… pero no sé a ciencia cierta si intentan encajar o, por el contrario, escapar de ella. 

Otras tantas rocas están en medio de los rieles, y no tienen otro muro que el metal del riel mismo. Me pregunto, ¿Serán estas rocas diferentes de las otras? ¿Serán acaso conscientes del privilegio que supone su libertad? 

¿Cuál de esas rocas seré yo? ¿Pertenezco al grupo de las que se conforman en su geométrico espacio de categorización, porque les aporta una cierta seguridad? ¿O seré una de las que cuestiona la existencia de estructuras metálicas que segregan a las piedras entre sí, pero al final es impotente y no las puede eliminar solo con su voluntad? 

¿Y si hubiera más de dos tipos de rocas? 

¿Serán diferentes las de la estación contigua? 

¡Oh, es cierto, el metro ya está aquí! Aún estoy de pie detrás de la línea amarilla del andén, esperando ocupar mi correspondiente asiento en el mundo de los adultos. 

Bueno, no tengo todavía una respuesta para estas preguntas, así que me las volveré a hacer mañana, supongo… 


Hoooola, Alien llamando a Tierra! 🌎.

¿Cómo ha estado tu semana? Espero que muy bien.

Hoy (desafortunadamente) no tengo mucho tiempo para escribir, pero quería pasarme por aquí para contarte que voy a inaugurar oficialmente la sección Alien Escritor, que es parte de ooootra nueva sección: Laboratorio Alien, aka mi espacio semanal para escribir, dibujar o incluso hacer musiquita, o cualquier otro experimento creativo que se me ocurra. 

El objetivo de Laboratorio Alien será dar rienda suelta a mi imaginación, compartir contigo mis avances…y también recordarme a mí misma que debo ser constante y practicar al menos una vez cada siete días. Porque la creatividad también requiere práctica, la práctica requiere constancia, y la constancia requiere disciplina.

Me dieron ganas de compartir un poco de lo que he escrito como mero ejercicio de creatividad en mis ratos libres. Así, que, sin más, aquí tienes un texto que redacté entre marzo y abril del año pasado, cuando estaba atravesando mi crisis de los 20s en (el que sigue siendo) mi primer empleo formal.

¡Muchas gracias por leerme de nuevo! 

Con cariño,

Alian. Un alien curioso, un alien de ciudad.


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Imagen de German Rojas en Pixabay


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