¿Por qué no regresan los peregrinos?, de Kim Choyeop
Descubrí a Kim Choyeop gracias a la usual curiosidad de un fin de semana en que tenía ganas de leer algo de sci-fi, y además, quería leer algo de un autor coreano. Encontré el título Si no podemos viajar a la velocidad de la luz en la tienda de Google Play, y me llamó la atención. Este cuento está compilado dentro de dicha publicación.
Me gustó mucho el formato, pues se presenta como los acontecimientos que narra la protagonista, Daisy, en una carta a alguien llamada Sofi. Se presume que ellas pertenecen a una civilización alienígena (“El Pueblo”) que desarrolló su propia cultura y costumbres, y viven de manera pacífica. Sin embargo, Daisy sintió una enorme curiosidad por el rito de iniciación a la adultez de su comunidad, que consiste en enviar a los candidatos a un viaje interestelar hacia un lugar que ella nombra “El Origen”. Los niños no deben indagar sobre la peregrinación, pero Daisy no puede evitar la duda cuando nota que, del total de peregrinos, no suelen volver ni la mitad…
Esta lectura me pareció más ligera que la anterior, pero no menos interesante. De hecho, la autora nos dibuja un escenario extremadamente polarizado, en el que los humanos logran manipular con gran éxito el código genético (biohacking) y comienzan a producir embriones genéticamente modificados a gusto y conveniencia de las personas. ¿El resultado? Una humanidad profundamente polarizada y separatista en la que los atractivos, saludables e inteligentes viven prósperamente, en contraste con la realidad miserable de los “defectuosos” que no fueron “mejorados”. Embarazos artificiales, úteros artificiales… todo esto para dejar sobre la mesa la pregunta “¿alcanzar la perfección humana es, en realidad, un objetivo plausible? ¿De qué nos serviría ser perfectos? ¿No sería mejor aspirar a amarnos los unos a los otros?
La obra de Kim Choyeop logra destacar la humanidad de los personajes, en un escenario donde, precisamente, buscamos las respuestas más atrevidas a preguntas que en el fondo nos aterran sobre el futuro. Cuando terminé de leer, sentí como si hubiera visto una película completa en solo unos cuantos minutos; me transportó directamente a un espacio mental donde me pregunté si, con noticias tan escandalosas como la de Adriana Smith, no estaremos tan lejos de un mundo en retroceso, en que los cuerpos femeninos sean vistos como una incubadora y nada más, un mero instrumento gestante. Me da asco y terror de solo pensarlo.
Embarazos artificiales… me trae a la mente una película que vi en Netflix hace un tiempo, I Am Mother, y la posibilidad de un repunte en ideologías basadas en la eugenesia, de ser posible elegir cómo queremos que sea la “nueva humanidad”. Tal vez me estoy explayando hacia un tema delicado, mismo que Kim toca de forma implícita.
De cualquier manera, este cuento es uno de mis favoritos dentro del libro.



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